Archive for the ‘General’ Category

Sobre la Nueva evangelización

septiembre 25, 2015

¿Qué tiene que producirse en la Iglesia de hoy para que pueda comunicar al Dios de Jesucristo como Buena Noticia para el hombre contemporáneo?

¿Qué ha de suceder en las comunidades cristianas para que se pueda desencadenar una «nueva evangelización», es decir; la comunicación viva del Evangelio como algo nuevo y bueno?

«Evangelizar» en su sentido más original, quiere decir literalmente «anunciar una Buena Noticia», y, en su contenido cristiano, significa anunciar, comunicar, hacer creíble la Buena Noticia de Dios.

El encuentro con Cristo resucitado no se puede callar, hace surgir el anuncio, provoca la evangelización. Esta evangelización no es, en definitiva, sino la comunicación de la experiencia pascual.

Esto es de enorme importancia para entender y enraizar bien la nueva evangelización. «Evangelizar» es actualizar o reproducir hoy esa experiencia salvadora, transformadora, esperanzadora, que comenzó con y en Jesucristo. Dicho de otro modo, «evangelizar» es hacer presente hoy en la vida de las personas, en la historia de los pueblos, en el tejido de la convivencia social, en los conflictos, los gozos, las penas y trabajos del hombre actual, esa fuerza salvadora que se encierra en la persona y el acontecimiento de Jesucristo.

El Evangelio no es una realidad que flota en el vacío. El Evangelio es siempre «acontecimiento histórico». Nunca, en ninguna parte, existe en sí mismo y por sí mismo. El Evangelio se encarna y existe en personas concretas que lo anuncian y comunican y en personas concretas que lo acogen y lo viven. Por eso, no existe evangelización sin evangelizadores. Y no acontecerá una evangelización nueva si no hay evangelizadores nuevos.

Son muchos los cristianos, incluso practicantes convencidos, que viven sin sospechar siquiera que ellos puedan tener alguna responsabilidad de anunciar y comunicar algo a los demás.

La nueva evangelización está pidiendo el desarrollo de una espiritualidad apostólica: aprender a vivir como enviados de Jesucristo, entender y vivir la existencia cristiana como servicio a la evangelización, sentirse destinados a la difusión y crecimiento del Reino de Dios.

Esta espiritualidad apostólica nace y se alimenta en la oración, pues la espiritualidad del apóstol o enviado consiste en vivir desde Otro para otros, vivir desde Cristo para los hermanos.

No habrá, pues, evangelización nueva si no hay en los que la impulsan una experiencia nueva y gozosa de un Dios Amigo.

Si falta esta experiencia, todo se vuelve rutinario y pesado. La evangelización se convierte en una carga que se hace por pura obligación, pero que ha perdido su motivación e inspiración más profundas. Se anuncia a Dios, pero sin gozo ni entusiasmo alguno; se predica a Jesucristo, pero sin la convicción de que se está ofreciendo lo mejor para el hombre.

 

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Materiales DOMUND

octubre 8, 2013

La campaña del Domund de este año nos propone trabajar la parábola del sembrador y nos invitan a visionar con los niños este video:

http://youtu.be/ORTKvgJRyqg

“Gritando en silencio”

julio 18, 2013

Hace ya muchos días que mis gritos de dolor y desesperanza se han vuelto silenciosos. Unos me oyen, otros me ignoran, algunos se lo imaginan y la mayoría se sonríen. Así es la vida, me recriminarán, a todos nos toca alguna vez. Seguro que tienen razón. Pero mis razones son otras, mi racionalidad no es huérfana en corazón, siendo un hombre de pensamiento me gusta reconocer que mis ideas pasan siempre por el filtro de mis sentimientos, de mis creencias, de mis apasionamientos. Me gusta pensar a través de la mirada de los otros, no desde sus ideas, sino desde sus rostros y sus vida apegadas a mis sueños.

Y esa mirada me está hablando con fuerza, ¿por qué? miles de preguntas, y yo no tengo respuestas, sólo conformidades, silencios y resignaciones. Cómo me gustaría tener palabras, poder decir aquellas frases que a todos nos dieran un poco de paz, pero me resulta imposible. Los mastodontes de la inmiseración son más fuertes y aplastantes que todos los corazones y las miradas juntas.

Yo, tu, vosotros, nosotros, … todos somos un grito silencioso de indignación, gritamos, lloramos, pedimos, susurramos, pero no hay respuestas, no hay palabras, sólo grandes razones sin razón, grandes discursos vacíos, que a nadie satisfacen. Quisiera estar en una novela de Kafka, o tal vez en alguna de Eduardo Mendoza… tal vez así sabría que personaje soy… o mejor en una obra niezstcheana, así poder responder a los falseadores, a los mentirosos, a los miserables que enarbolan su fe como estandarte de la masacre, de la injusticia, de la simple mediocridad.

Uníos a mi y gritemos en silencio, hagamos que nadie nos oiga, que nadie se ablande, que nada cambie, que todo siga siendo un mal sueño en una mala tarde.

Liniers 6

julio 12, 2013

Para esos momentos malos, de incertidumbre en los que te puedas encontrar cuando chocas con la falsedad, la envidia, la mentira rastrera del que te deja helado, cuando parece que las respuestas buscadas no llegan, toma una carretera de la vida…

Puedes ir parándote en la letra, verás como Bruce en una simple canción de amor te está hablando de tu vida, de tu miedos y tus pasos inciertos, de tus decisiones equivocadas, de tus grandes sueños,…

Mi blog de teología

febrero 6, 2008

Bienvenido, has entrado en el maravilloso mundo de la verdad. Estás en el blog de Pochi, el blog de las cuestiones esenciales, las invisibles, las de sentido…

Oración del Buen Samaritano 

Jesús, buen Samaritano,
que viviste aliviando el sufrimiento de quienes encontrabas en el camino,
como expresión de la misericordia del Padre.
Nuestro mundo arde en deseos de eternidad,
Nuestro mundo sufre.

Ayúdanos a bajar a lo profundo del corazón,
donde habitan las carencias y se descubren las necesidades,
donde se escucha el grito del dolor,
la voz de quien sufre y necesita.

Danos entrañas de misericordia,
para que no demos rodeos ante los que sufren
y sepamos caminar con los ojos abiertos
para ayudar a quienes nos necesitan.

Haznos, Señor, buenos samaritanos
para que el mundo descubra en nuestra vida
el rostro misericordioso del Padre.